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El punto cubano
El punto cubano es una de las manifestaciones más singulares del folklore canario, y La Palma ha sido uno de sus grandes núcleos. Conviene distinguir los términos: la décima es la forma métrica, diez versos octosílabos con rima consonante, y el punto es la forma musical en que esa décima se canta, normalmente con laúd, guitarra y claves.
Es un género de ida y vuelta. Hay dos teorías sobre su origen: que llegó de Cuba con los emigrantes retornados, o que fue Canarias quien exportó esta forma de versar a la isla, donde arraigó en zonas de fuerte presencia isleña. Que muchos de los grandes repentistas cubanos fueran de origen canario refuerza la segunda.
En La Palma, la figura central es el verseador, capaz de improvisar sobre erupciones, sequías, amores o política. El repentismo puro se crea en el momento; el impuro parte de décimas ya escritas. Muchas veces el punto sirvió de crítica social en una sociedad poco dada a la confrontación abierta.
Sigue vivo gracias a festivales como el de Tijarafe y a nombres como Yeray Rodríguez o José Luis Martín Teixé.