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VICTOR GARCÍA, EL HOMBRE DE HOJALATA

Villa de Mazo vio nacer a Víctor García Pérez un 28 de julio de 1940 siendo el tercer hijo del matrimonio de Evarista Pérez Cabrera y Jesús Amado García Triana. Su padre emigró a Venezuela para dar una vida mejor a sus hijos. Al regresar compró la molina a su tío y fue el gofio su nuevo modelo de vida y sustento. En 1971 pasaron a formar parte de una cooperativa de trece molinos, actualmente denominada Molinos Las Breñas S.L. Con 13 años, Víctor comenzó a ayudar a su padre en la molina y allí trabajó hasta su jubilación. Se casó con Gregoria Tarsila Marante Ramos, conocida como Irma, matrimonio del que nacen cuatro hijos.

Desde muy pequeño, Víctor vivió cerca del trabajo artesanal de la mano de su abuelo Ezequiel, un gran zapatero. De él aprende la constancia, el respeto por los materiales y la importancia de tener el taller bien ordenado. Aprendió a coser, cortar y pegar las piezas que formaban el calzado y confiesa que sería capaz de hacer un zapato pues conoce y recuerda muy bien el proceso.

Su mesa de trabajo ha visto como se crean cientos de piezas con la hojalata como material principal. Es allí, en su mesa, donde sucede la magia. Colocada y ordenada como aprendió de su abuelo, sólo necesita estirar un brazo para alcanzar cualquier herramienta o utensilio necesario. Todo está en su lugar. De las piezas que realiza guarda patrones pues algunos son de uso tan recurrente que las hace decenas de veces. De su taller salen foniles, empleitas para hacer queso, moldes de flan o quesillo, moldes de rapaduras, bandejas de horno, calderos, etc. Para alumbrar nuestras casas, pequeños candiles y palmatorias, sin olvidar las bases para lámpara de lágrima de cristal.

Sus piezas llevan consigo muchas horas de faena y dedicación siendo en su mayoría verdaderas obras de arte. Conocido popularmente como el último hojalatero de La Palma, hoy es para nosotros nuestro hombre de hojalata…

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