EDISA FIGUEROA YANES
La llegada de la E.G.B. a Villa de Mazo, (aprobada el 4 de agosto de 1970) introdujo una especie de bachillerato dentro de la escuela primaria que generó más oportunidades al alumnado en general. Este hecho, supuso la aparición de una serie de necesidades en el municipio para una correcta adecuación de la escuela a la nueva ley. Este cambio precisó un reciclaje del profesorado, un cambio metodológico y sobre todo, la necesidad de crear concentraciones escolares que, en zonas rurales como la de Villa de Mazo, supuso la aparición de un servicio de transporte escolar necesario para el traslado de los alumnos a sus domicilios.
Entre 1975 y 1977 se construye el Colegio de Enseñanza General Básica “Princesa Arecida”, dotado con 22 unidades escolares en las cercanías del lugar conocido como Morro Mojino. Este centro acoge, por concentración, a alumnos de todo el término municipal, adaptándose así a las nuevas necesidades de la Ley General de Educación.
En este nuevo contexto educativo del municipio, hay un episodio trágico del que poco se ha hablado y que produjo un fuerte impacto social y además, generó una serie de reacciones en cadena que afectaron profundamente a la comunidad en su conjunto.
En uno de esos momentos en los que, el nuevo de servicio de transporte escolar acercaba a los alumnos a sus casas, se produjo un desgraciado accidente en el que perdía la vida una niña llamada Edisa Figueroa Yanes. El vehículo en el que iban un grupo de alumnos más o menos numeroso, se sale de la vía y cae por un talud provocando el fatal desenlace. La mayoría de los que iban en el vehículo sufren heridas de diversa consideración pero de poca gravedad salvo la niña que, por una desafortunada casualidad, pierde la vida.
Algunos de los supervivientes regresan al pueblo para avisar al profesorado y resto de compañeros. Seguidamente, dos maestros se trasladan en su vehículo al lugar de los hechos con la intención de ayudar y gestionar el trágico suceso. “Simo” y Juan Lorenzo Padrón, en un intento por tratar de salvar la vida de la niña, la trasladan en su propio vehículo a un centro sanitario de la capital. Finalmente, nada pueden hacer por ella.
Tras este suceso tan trágico, el delegado de educación visita el municipio para interesarse y estar cerca de la familia de las víctimas a la vez que para identificar las necesidades de la comunidad afectada y proponer posibles soluciones o medidas de apoyo que pudieran contribuir a mitigar el dolor. Es en este momento cuando don Vicente Blanco Pérez, alcalde y director del colegio, aprovecha y le propone al delegado que apoye el desarrollo de la idea que desde hace años vienen trabajando en el municipio, la puesta en marcha de un Instituto de Formación Profesional en Villa de Mazo.
Edisa, hoy aquí te recordamos…
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