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CIRCO HERMANOS SEGURA

José Segura Fenollar, natural de Alcoy, Alicante, decide huir de casa y se enamora del mundo titiritero que descubre en los caminos. En una de las escalas de aquella dura vida nómada conoce a Atilana Gómez, nacida en Albaladejo, Ciudad Real. La muchacha escapa con él y juntos, con algo de dinero ahorrado, pondrán en pie el modesto circo de chapas que será para siempre el sustento familiar y que bautizan como Gran Circo de los Hermanos Segura. La amenaza de la Guerra Civil los trae hasta las islas, a Gran Canaria.

El sueño de José Segura se hizo realidad cuando en 1941 tuvo la primera carpa del Circo Segura. El Circo Segura era de 22 metros de diámetro con capacidad para 800 personas. Solían realizar giras por las islas y en la península. Al principio alquilaban varios camiones para su transporte. Dormían bajo la grada o en los camerinos. La banda que amenizaba las actuaciones se llamaba “Orquesta Montecarlo”, con 7 músicos. Realizaban presentaciones muy bonitas como “Noche de Hawái” y “Noche de Bagdad”, en la que decoraban el control de salida de artistas como un palacio árabe. Era un circo coqueto. José segura y su hermano Raúl, además de dirigir el circo hacían de payasos en el circo.

En su paso por la Villa de Mazo, instalaron la carpa en la plaza del “Morro” y junto al edificio de Correos. Los más jóvenes del municipio aún recuerdan con nostalgia aquellos momentos en los que el gran Circo de los hermanos Segura pasó por su pueblo.

En el seno de esta familia de artistas nace Cristina del Pino Segura, “Pinito de Oro”, que llegó a convertirse en los años 50 en una estrella mundial del circo. Su fama la llevó a ocupar la portada del New York Times.

Se retiró del trapecio en 1961 para ocuparse de sus hijos, pero volvió siete años después. Reapareció en el circo Price de Madrid, donde abandonó definitivamente el mundo del espectáculo en 1970 tras haber cumplido los 39 años. Entonces ya era una leyenda.

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