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GRUPO MUSICAL “ZOMA”

A principios de los años setenta la distinción de un grupo como «orquesta» no era del todo precisa, y la denominación acaso más antagónica era la de «conjunto», para diferenciarlo de la orquesta clásica; además se distinguían por su ámbito de acción, ya que las orquestas actuaban, por lo general, amenizando actos populares como verbenas, bailes, galas, cenas, cóctels, etcétera, en fechas señaladas como las «bajadas lustrales», fiestas patronales, fin de año, en las llamadas Fiestas de Invierno, o en días aislados sin correspondencia con a un calendario festivo. Algunas agrupaciones podrían situarse en un término intermedio entre orquesta y conjunto, y en cualquier caso con un alto grado de profesionalidad, como Los Intrépidos, Éxtasis o Los Speedys (o Spidis). Los Intrépidos de Breña Baja gozaron de una larga existencia (1965- 1977). Su origen se encuentra en una rondalla de «lo divino» que interpretó villancicos entre 1957 y 1963, y con posterioridad, con actuaciones en las fiestas patronales de la localidad.

Si bien la mayoría de los conjuntos de pop-rock y orquestas ligeras surgieron en Santa Cruz de La Palma y Tazacorte, también otros municipios contaron con estas agrupaciones, como Los Ónises (mediados de los años sesenta), de San Andrés y Sauces; Los Diamantes (surgidos hacía 1974 por derivación de Los Ónises), también de San Andrés y Sauces; o The Boys (principios de los años setenta), procedentes del barrio de la Cruz Grande de la jurisdicción de El Paso. En este contexto cabe destacar el municipio de Fuencaliente, que contó con el conjunto emblemático de Los Rayos (1967-1970), con su vocalista estelar al frente Juana Rosa Salazar Francisco, alias Rosita. Sin embargo, sus ámbitos de actuación no sobrepasaron los límites municipales. En enero de 1969, Los Rayos actuaron en un Festival de Variedades dentro de las fiestas en honor a san Antonio Abad.

Probablemente, con esta misma modesta ambición local, surge la idea en Villa de Mazo de la creación de una banda de música. Antonio Hernández, un joven con numerosas inquietudes culturales decide fundar, junto con unos amigos, un grupo musical en el pueblo. Su idea era comenzar por recaudar fondos para la compra de instrumentos y establecer su local de ensayo en los bajos de la casa de María Brito, su madre. Una idea impulsiva e improvisada propia de una juventud que desea abrirse a un mundo con nuevas posibilidades de libertad. Toño, Ermindo y Armandito, son quienes deciden formar el grupo musical ZOMA, Mazo al revés, con la única intención de dinamizar la vida del pueblo. Se recauda el dinero necesario para la compra de los instrumentos pero los ensayos duran tan sólo unos meses. Los jóvenes no logran poner en pie su ansiado sueño pero al menos lo intentaron.

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